De cómo un perro puede morderse los testículos
Sí, un título rebuscado, pero como mi creatividad no es muy destacada, confórmense
Lo que podría señalar de ésta imagen, lo sorprendente (desde mi punto de vista) es:
- La elasticidad y destreza que muestra el perro en su afan de sufrir. ¿Masoquista?
- La evidente sexualidad del perro, que parece no estar contento con sus órganos sexuales y ha decidido arrancárselos él mismo, al ver nuestra marcada indiferencia hacia sus intentos de comunicarnos algo como “¡Quiero que me operes, hijo de p…! ¡Quiero ser mujer! ¡Quiero una relación seria con el Tomy, el dóberman de a la vuelta!”…

Vía | Bits & Pieces
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Esta entrada fue escrita el: Lunes 12 de Mayo de 2008 







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